Nuestro proceso, tu garantía
En las montañas de Chitagá, el clima, la tierra y el tiempo trabajan juntos para dar origen a un durazno de
carácter firme, aroma limpio y sabor auténtico.
Aquí no hablamos solo de fruta, sino de un proceso agrícola cuidado etapa por etapa, donde cada flor, cada fruto y cada cosecha reflejan el compromiso con la calidad, el respeto por la tierra y el conocimiento campesino transmitido generación tras generación.

El descanso que prepara la cosecha
Durante esta etapa el duraznero entra en reposo vegetativo. Pierde sus hojas y detiene su crecimiento para conservar energía. Este período es clave, ya que permite al árbol fortalecerse internamente y prepararse para una nueva temporada productiva.
El inicio del ciclo productivo
Tras la polinización, las flores dan paso a pequeños frutos verdes. En esta etapa el árbol concentra su energía en el desarrollo del durazno, que comienza a crecer y a definir su forma. El manejo y el cuidado son fundamentales para asegurar un buen resultado.


Nacen los primeros duraznos
Tras la polinización, las flores dan paso a pequeños frutos verdes. En esta etapa el árbol concentra su energía en el desarrollo del durazno, que comienza a crecer y a definir su forma. El manejo y el cuidado son fundamentales para asegurar un buen resultado.
Duraznos listos para cosecha
El fruto alcanza su tamaño, color y dulzor característicos. Los duraznos maduros están listos para ser cosechados, conservando su frescura y calidad. Es el momento en el que el trabajo del campo se traduce en producto listo para el consumo y la comercialización.


Selección y comercialización
Los duraznos se clasifican por calibre y calidad antes de ser distribuidos. Solo aquellos que cumplen nuestros estándares llegan a nuestros clientes.
Nuestro compromiso
Trabajamos para que cada pedido tenga respaldo, claridad y comunicación directa. No prometemos más de lo que podemos cumplir, y confirmamos cada operación con información real.
